miércoles, 19 de noviembre de 2008

Dorothy Crowfoot Hodgkin


Una tarde de invierno de 1937 yo, Dorothy Crowfoot Hodgkin, me dirijo a mi laboratorio, situado en el sótano de mi casa, donde paso la mayor parte del día.

Mientras caminaba, iba pensando en como poder mejorar la técnica cristalográfica con la que podré determinar estructuras tridimensionales de biomoléculas.

Al llegar a aquel solitario lugar me senté en mi silla giratoria, me puse las gafas, cogí un par de folios y me dispuse a empezar mi trabajo. Durante horas he estado intentando mejorar la técnica cristalográfica, pero por muchas horas que pase no lo doy logrado.

He decidido tomarme un descanso, cosa que no puedo a menudo, ya que me dedico prácticamente todo el día al estudio de la química. Me dejé caer sobre el sofá, me tumbé hacia atrás y cerré los ojos con intención de poder pensar mejor. Mientras en mi cabeza iban pasando imágenes, fórmulas, experimentos, de todo, yo seguía en silencio recostada en el sofá, pensando. Al final me quedé dormida, tantos datos había en mi cabeza que acabó reventada.

Tres horas más tarde desperté, anonadada por lo que había pasado. No me podía creer que me hubiera quedado dormida mientras pensaba, nunca me había pasado. Intenté volver al punto donde me quedara, difracción de los rayos X, la teoría todavía no estaba suficientemente desarrollada debería volver a la técnica cristalográfica.

Pasaron días, semanas, meses y aún no había mejorado nada. Cuando me paro a pensar, si combinamos la primera fórmula con la séptima y con la muestra de cristalina, que me había dado Robert Robinson en 1934, y cambiamos algunos resultados, ya está, sin darme cuenta hasta ahora, había hecho lo suficiente como para determinar algunas estructuras biomoleculares, entre ellas el colesterol, la penicilina, la vitamina B12, la insulina y muchas otras.

Gracias a mi trabajo, en 1964 fui galardonada con el Premio Nobel de Química por la determinación de la estructura de muchas substancias biológicas mediante los rayos X.

Al final todo resultaba estar en un par de fórmulas, pero la espera y el estudio han valido la pena.

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